• 29/04/2011
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    Tributo de Adolfo Sánchez de Movellán a D. José María Fernández de la Vega y Sedano y a Juan Pedro Domecq Solís


     A D. JOSÉ MARÍA FERNÁNDEZ DE LA VEGA Y SEDANO

    No por esperado, ha sido menos sentido para mí el fallecimiento de D. José María.

    Realmente no es que hayan sido numerosos los encuentros que  hemos tenido, pero sí los suficientes como para que desde el principio existiera una gran fluidez en la relación y un aprecio y cariño mutuo.

    Hombre de palabra fácil, ameno conversador, interesante siempre en sus reflexiones y con una vida llena de vivencias y experiencias.

    D. José María fue socio fundador de ANCCE, tuvo siempre las ideas muy claras del cómo y el por qué tenía que existir esta asociación, y cual era unos de los objetivos principales de la misma.
    A él, precisamente a él, le debo que me pusiera en el camino para conseguir el logro más importante, hasta ahora, que ha tenido ANCCE, la gestión del Libro Genealógico. Los más próximos saben el por qué y algún día se contará, cuando merezca hacerse un balance sobre la trayectoria de nuestra asociación.
    Nos unían además del amor por los caballos, la afición a los coches y las carreras, rara era la vez que no terminábamos hablando sobre este tema.
    De verdad que he sentido su muerte, así se lo hice a saber a su familia, a través de su hijo Virgilio, porque personas inteligentes, íntegras, honestas y con las ideas tan claras como D. José María, no es fácil de encontrar.
    Siempre guardaré un entrañable recuerdo y mi eterno agradecimiento.  
    A JUAN PEDRO DOMECQ SOLÍS
    Difícil de digerir una muerte así, Juan Pedro. Acababa de bajarme de un avión cuando nuestro común amigo Rafael Doménech me daba la noticia de tu muerte. Son de esas noticias, supongo que nos pasa a todos, que no te las acabas de creer y que van doliendo más a medida que pasa el tiempo, así fue y así ha sido.

    Lo siento, lo siento de verdad, te quedaba aún mucho por hacer tanto en el mundo del toro como en el del caballo.
    Sobre el primero poco hay que decir porque bien reconocido estás por todos así lo constataba la numerosa presencia de personalidades del mundo del toro que se congregaron en tu funeral.
    Sobre el segundo, el mundo del caballo, tuve el honor de que formaras parte siendo presidente del comité ejecutivo. Hiciste una gran labor en la creación y puesta en marcha del Libro Genealógico, algo por lo que te interesaste y te llenó de entusiasmo desde el primer momento que te hablé de ello.
    Sabes que mi intención era que fueras mi sucesor, pero… que te voy a contar que tu no sepas. Hubieses sido, no tengo ninguna duda, un gran presidente.
    Aún recuerdo en aquellos momentos de tensión y en un alarde de caballerosidad, de elegancia y de saber estar, me dijiste algo así como “estoy a tu disposición pero si en algún momento consideras que mi presencia puede perjudicar a ANCCE no dudes en prescindir de mí”. Pocos, a muy pocos, les he oído algo tan cargado, de falta de egoísmo y de desinterés personal.
    Juan Pedro, te echaré de menos y no es una frase hecha, créetelo de verdad, y allí donde estés recibe un fuerte y entrañable abrazo de tu amigo.

    Adolfo Sánchez de Movellán Ruíz

  • Fuente — ANCCE — 29/04/2011