• 15/01/2015
      icono

    Carta abierta del ganadero Ignacio Bravo García dirigida al Presidente de ANCCE


    Amigo Juan, en este caso procede más, estimado Presidente:

    Aunque estas reflexiones son para el sector, porque del desacuerdo aprendo, me dirijo a ti que eres el actual responsable, lo has pedido, nos conocemos bien y sé de cuanto eres capaz; si te empeñas lo haces sin personalismo además. Que aprovechas todo lo que te aporten venga de donde venga y tienes experiencia en solucionar conflictos.

    No tengo soluciones, te puedo hacer un profundo análisis y sacar conclusiones de los puntos conflictivos en los que en mi opinión respondan a las veces que me has preguntado si creo que tiene arreglo. Igual hacen reflexionar a algunos voluntarios con ideas, tiempo y ganas, aunque sea para demostrarme mi error.

    Motor e interés hay de sobra, fundamental para la supervivencia de la modalidad. Qué suerte que hoy hay palabras para todo, ¡reinventarse! No hay mejor momento para ello que cuando se está tocando fondo. Hay mucha gente deseando disfrutar de sus caballos o recuperar negocio, hasta quien se ha retirado manifiesta interés y sacan el tema. La primera pregunta siempre es ¿Cuándo van a unificar criterios? Siempre contesto ¿Qué CRITERIOS?

    Imaginemos una prueba, un juez actual al azar y dos expertos de categoría mundial que no han visto un PRE en su vida los contratan, estándar racial y ficha en mano, y los meten a los tres en una pista a juzgar un Morfológico. El resultado será unánime solo entre los dos nuevos pero sorprendente e inesperado.

    Algo similar ocurrió de verdad hace unos 35 años, cuando el Campeonato de España lo juzgó el Dr H. Lehner, director de la Yeguada de Piber. Lógicamente y ante el resultado, no se ha vuelto a traer nadie ajeno a la raza, pero engendró un cambio radical en el Caballo Español, y aquí estamos y algunas líneas de caballos que el premió por primera vez, también.

    Esta introducción no tiene moraleja, es de libre interpretación, pero en mi opinión, tenemos competición claro que aquejada por un factor humano demasiado grande. El exceso de responsabilidad es como cuando la presión es más fuerte que la manguera, refuerzas el roto y se abre por otra parte. Muchos dirán, es totalmente subjetivo. No lo creo, lo subjetivo es no saber a qué se juega. ¿COMO DEBE SER EL PRE?
    Pregúntenos a los jueces, mal empezamos, pero diremos ¡hombre eso está clarísimo, lo hemos explicado 1.000 veces! ¿Dónde se puede mirar? ¿No me diga que el estándar racial es inconcreto? y ¿se aplica de verdad?

    Podemos saber como son, abriendo los ojos y analizando, pero para competir hay que definir como debe ser y sobre todo, cuantificar qué lejos están todos los que son de cómo deben ser.

    La perfección es casi unánime si hay objetivos, hacer una tabla de ponderación sería relativamente fácil, también necesitamos una tabla de penalización, que no deje un caso a la discusión, y esta tiene mucho trabajo aunque no es tan inmediata, pudiera nacer en consecuencia.

    Tenemos un reglamento que no dice nada, hecho de remiendos. A cada punto, por mi dilatada experiencia, le puedo poner cara, nombre y ocasión dónde se genero. Estos arreglos en su totalidad se han limitado a cambiar la ficha, aumentar las incompatibilidades, examinar y categorizar a los jueces, el programa informático y los sistemas de puntuación. Es inútil insistir, pues para que la ficha, los jueces y el sistema funcionen es imprescindible que haya un criterio claro y definido. Es imposible unificar lo que no existe, ni ha existido nunca más que en nuestras cabezas, algunas, y no totalmente de acuerdo.

    El ejemplo más sencillo, en el último número de nuestra revista, aparece la crónica de la Feria del Campo de 1913 y las fotos del Campeón y Subcampeón. El primero es un caballo de silla, desgrasado, reunido con una línea superior muy bien definida, con tipo galopador y vaquero. El Subcampeón es un caballo de enganche ligero o fantasía, más largo y hundido, tipo trotador, años más tarde promotor de bodegas.

    Se parecen como un huevo a una castaña. Pues bien, estoy seguro que sus propietarios cada cual prefería el suyo sin dudarlo. Incluso el tercero y cuarto serían un caballo de una ganadería de los grandes latifundios agrícolas, de tipo más espeso, volumen en regiones y menor movilidad. Y otro de enganche grande, trotador fuerte, de larga y potente estructura ósea, óptimo para cumplir con el medio de trasporte de la época.

    Al día siguiente, una vez recibida la mención de manos del Rey Alfonso XIII, cada cual vuelve a su actividad y necesidad y no piensa más, que en un acto social valoraron más que al suyo a un caballo que a él no le serviría para nada.

    Históricamente, los concursos de ganado concertaban a una persona respetable y con conocimiento ecuestre que actuase de juez y exponiendo su criterio otorgaba los premios. La crisis de entonces y la revolución industrial que acabó con lo imprescindible del caballo en el trasporte, ejército y en el campo, casi extingue la cría caballar en España a excepción de unas decenas de yeguadas.

    Nació la Asociación y allí se reunían los 20 ganaderos inquietos por las diferencias mencionadas, que con educación y honor, pero utilizando cuanto estuviese a su alcance, luchaban por imponer su criterio antes expuesto. Comienzan en esa época exportaciones espectaculares a precios que incluso hoy pocos caballos superan.

    De ahí salió como medida, que en vez de un honorable experto fuesen tres los componentes del jurado. Solían ser un Militar de Caballería, un ganadero y un técnico experimentado veterinario, jinete o cochero de renombre. Y como en ocasiones uno de los tres podía llevarse el gato al agua, entonces de las reuniones nació la FICHA. Todo esto lo sé por haberlo vivido, debuté como presentador en Jerez en el año 1.974, asistí a las reuniones acompañando a mi padre y trabajé de secretario de los jueces en pista en Campeonatos de España en Pineda y en la Feria del Caballo de Jerez.

    En cuanto a las fichas por las que hemos pasado, las conozco todas y también, a los creadores de cada una, incluso recuerdo las que no han llegado a utilizarse nunca. Por cierto, una de tres únicas notas de Raza, Anatomía y Movimientos de haberse utilizado en su momento, hoy estaríamos en otra situación diferente, no se ciertamente si mejor, aunque no peor. Recuerdo también algunas otras que no se aprobaron pero pudieran intentar hacerlo en cualquier momento, sus padres están muy activos en política ganadera. Pero sobre todo hay que decir que la mejor y más completa con una gran diferencia sobre las demás es la actual. Es la única que serviría en caso de existir un criterio concreto (HandBook) porque es capaz de definir al ejemplar puntuado y también, la única que deja una información sobre el conocimiento de la persona que la rellena. Esta minuciosamente elaborada por el más experimentado y extenso juez.

    El problema principal de las fichas y resto de normas que componen lo que se considera el reglamento de Morfológico, es que al ser fruto de esfuerzos personales, da igual los interesados que los pasionales, tienen un blindaje emocional hermético. Es imposible cambiar una coma sin tener conflictos personales. Así nada evoluciona, se mantiene todo intacto mientras está protegido hasta ser derrocado por otra nueva idea de otro personal esfuerzo. Esta nueva norma o ficha tendrá cosas mejores y peores, según para quien, pero no arregla nada, lo que consigue es arrimar la brasa a otra sardina, cambiar el tipo de caballo premiado y mantener el conflicto vivo.

    Por ejemplo, la ficha actual, con el coeficiente dorso lomo, ha erradicado las líneas superiores defectuosas que tanto se veían. Ha enterrado en la ignorancia estirpes enteras de caballos que eran habituales en los medalleros. No lo juzgo, es un hecho fácil de comprobar. Bailar un coeficiente en un baremo tan abierto como da nuestra ficha de conceptos, del muy malo al excelente, tiene consecuencias en el tipo. Con sólo pasar por ejemplo, este 0.5 a los movimientos tendremos regiones dorso lumbares buenas además de bonitas, en consecuencia. Si lo pasas a las características raciales cambias totalmente el tipo actual. Igualmente si los cuatro coeficientes, este más aplomos, conjuntasen una nota de repercusión mecánica de los defectos de aplomos en el movimiento y se valorase con el conocimiento que por desgracia no tenemos, el resultado sería espectacular en la utilidad de los campeones de Morfológico. Mil posibilidades para la selección, yo solo expongo la responsabilidad de quien corresponda.

    En las secciones que no hay Funcionalidad ha restado movilidad y ha aumentado la masa y volumen preocupantemente, de +/-450 Kg a +/-750kg PV de media cambiando totalmente el concepto de raza, de que parezca español en perfil y grupa a que verdaderamente cumpla en todo el estándar. Cantidad de concursos con el preocupante resultado que hasta los potros de 2 años pesan más que los sementales. Un potro con el físico óptimo para su edad es difícil verlo en las entregas de premio. Ídem del dimorfismo sexual, que las hembras campeonas PRE abulten de media mucho más que los campeones es un hecho. Se estarán masculinizando las yeguas o afeminando los sementales, ocurre que unas secciones se puntúan con una repercusión mecánica de casi el 45%, y otras con menos del 20%. Que tampoco es exacto, la Funcionalidad que teóricamente es el 25%, según los casos, ha sido decisiva o quedar como si no se hubiese realizado. Ninguna de las dos situaciones son reglamentarias.
    De hecho, retomando el morfotipo resultado, las secciones de 2 y 3 años podrían hoy quedar en una sola, no es posible saber cuál es cuál mirándolas, pesan igual, todos enormes, mismas crines, grasa, torpeza y, más grave, mismo futuro. En pocos potros campeones te apetece empezar a montarte y eso es muy grave. Normalísimo que las mejores notas de movimientos estén por la mitad de la clasificación.

    Pero no es culpa de la ficha, es de la ausencia de criterio para diferenciar calidad, con dimensión y volumen de una región. Y exigencia en la valoración de los movimientos y si no se mueve será por algo, el juez debe saberlo; sin entrar en regiones excelentes que no lo demuestran en los aires, y al contrario.

    En las secciones condicionadas por la Funcionalidad se ha mantenido el tipo más montable y ha habido graves incongruencias entre morfología y puntuación bajo silla, el resultado no suele coincidir en tipo ni estirpe con los campeones de potros o yeguas.

    Las diferencias de morfología y familia en los medalleros según edades y sexo, crea gran confusión y anula al concurso Morfológico como herramienta de selección y/o promoción. Más bien fomenta lo contrario a pesar de que las concentraciones ganaderas nacen con aquel fin. Lo explico, en cualquier especie y raza los criadores efectúan su trabajo y selección genética fijando las características que interesan a cada uno. En cambio, la Asociación que debiera representar los intereses mayoritarios de los criadores, a través del concurso Morfológico hace la selección fenotípica, marcando e imponiendo el morfotipo que se supone ideal para los objetivos y mercados concretos de esa raza. Por supuesto, esa morfología a aspirar no está diseñada por el productor que en ese momento dirige la Asociación. En la mayoría de los casos es fruto del trabajo de muchos técnicos, estudiando demandas, competencias, variabilidad de productores, resultados en las actividades consumidoras y en los esquemas de selección y sobre todo, en el caso de un libro cerrado como el nuestro, VELANDO POR LA IDENTIDAD RACIAL EN TODOS SUS CONCEPTOS, que debe estar unánime y claramente definida.

    Una vez construido, aprobado mayoritariamente y publicado aunque no cerrado al enriquecimiento aportado por la casuística y rodaje, podríamos pensar en afrontar un tercer problema actual, las notas de los jueces. La famosa unificación de criterios tan ansiada, viene a consecuencia de lo anterior, el manual de juzgamiento. Una vez que éste existe, de forma que cuando se plantee un problema haya donde consultar y si no, genere un punto en el orden del día de la siguiente reunión técnica.

    Actualmente es de imposible solución; primero, porque hoy cuando un ejemplar de los “políticamente correctos” recibe una puntuación que sea considerada inadecuada por su propietario para poder protestar, en el mejor de los casos, hay que ir a preguntarle al juez que en ese momento es amigo y hace las veces de asesor de la directiva por el breve periodo de tiempo que duran ambos.

    ¿Esta sereno, en el trabajo o en familia, cuando se lo preguntan? ¿Es amigo del juez o del participante? ¿Lo ha juzgado él en otra ocasión o su alumno o su rival? Volvemos al personalismo y falta de profesionalidad y en consecuencia, a la fuente de división del sector. Una auténtica cantera de generar bandos enfrentados, que también van cambiando; es común ver a dos que hoy están a muerte y en los juzgados y mañana van juntos luchando por otro interés.

    Al final el conflicto se zanja dándole al ganadero la perra gorda y al juez la sanción o viceversa, generando más rencor y sin aprovechar el caso de tensión para enriquecer el HandBook.

    En cuanto a las diferencias de puntos entre jueces una vez solucionada la variabilidad de criterios, sólo existiría por dos motivos. La diferencia de baremos de puntuación no es nada preocupante existiendo la comparativa y la ficha de conceptos. No importa que una región sea para un juez mala y para otro muy mala, o el excelente de uno sea muy bueno para el otro.

    Es más grave y ahí si que tenemos que trabajar también, en las diferencias provocadas por las materias que cada juez dominamos o se nos escapan. Por ejemplo, si un juez sabe todo de movimientos, bastante de anatomía y lo justo de raza, al puntuar en movimientos estará entre el 2 y el 9, sus notas de especie se moverán entre el 4 y el 7 y la raza entre el 5 y el 6, por ejemplo. Si juzga con un compañero que domine la raza y falle en lo contrario, la diferencia en la comparativa está asegurada, a cada cual le sale una clasificación diferente. El que para uno es primero para el otro puede ser el último. El programa actual esto lo detecta y pudiera disminuirse con formación, división u otras medidas, pero no puedes prescindir de ninguno de los dos jueces mientras no nazcan los perfectos. En cualquier caso es una cuestión a resolver entre los técnicos y el juez, no una mofa como hasta ahora o una navaja en las manos de un mono, que dijo Baucher de las espuelas.

    Esta será la auténtica unificación y categorización de jueces, primero porque el tema personal y de discordia desaparece, segundo porque al reducir el factor humano en el juzgamiento, cualquier persona entendida podrá aplicar el criterio con facilidad y argumento.

    El argumento es imbatible, no hay perdedor o fallo que se resista a él, termina con todo enfado radicalmente, incluso llegan a dar las gracias. Por el contrario, la falta del mismo cuando un juez dice ¡me habré equivocado! enciende la mecha provocando el efecto contrario. El agresivo, el poderoso, el ofensivo, el escritor, el criticón, el anónimo, cada cual su estilo personal y al de sus nervios.

    En este momento, las categorías de jueces y demás normas de última hora publicadas en la web de ANCCE, se incumplen constantemente con lo cual la imagen sale perjudicada, más todavía cuando van tres súper jueces al extranjero y salen algunas comparativas que han salido este año. Hacemos un ridículo espantoso evitando que vayan unos y mandando a tres en total desacuerdo, difundido en el acto por tres web que tienen al mundo entero pendiente.

    A propósito de hacer el ridículo, no puedo dejar de contar un caso de una señora de Reino Unido, que viene a SICAB con su caballo muy correcto, sin defectos que ya es mucho, no muy gordo que debería ser bueno y asume quedar en Morfología de los últimos, pero pregunta amablemente a quién puede, en este caso a mí que he juzgado en su país varias veces, ¿qué miran los jueces? ¿Es posible que no tenga importancia el defecto de especie tan grave que tiene el más puntuado morfológicamente? Por suerte o casualidad, yo lo había visto y le pregunto, ¿cuál el brazo? Dice SÍ, ¡es gravísimo, no tiene!

    Quitándole importancia pero sin saber que hacer digo, bueno… es un caballo muy racial, la cruz y espalda son muy grandes, no lo habrán visto tan grave, es muy poco tiempo... pero tranquila con ese defecto aunque lo monte en la San Jorge es difícil que se mantenga primero tras la Funcionalidad. Así fue, pero en otra sección sin prueba montado hubiese, y es frecuente, quedado indiscutible con sus tres puntos de diferencia sobre el segundo.

    Los defectos raciales los podemos explicar pero los defectos de la especie hay que penalizarlos igualmente si queremos que se nos vea como una raza profesionalizada, estos casos son inadmisibles, ofenden a la inteligencia ecuestre y hacen que parezcamos parte del folklore. No digo que no podamos cometer errores pero debemos reconocerlos y no fomentarlos.

    Sacar una sola nota consensuada por varios jueces sería una solución momentánea a la imagen actual, didáctica, perjudicaría a los jueces carentes de espíritu de equipo o en posesión de la verdad y fomenta jurados con afición al caballo y ganas de seguir aprendiendo. Consecuentemente es un campo de trabajo constante en generar y descubrir argumentos y puntos de trabajo técnico. ¡Qué notas más valiosas! Las malas y las extraordinarias son un tesoro para los técnicos. Recuerdo haberlo propuesto y Presidente y Vicepresidente del momento me contestaron al unísono, imposible, hay que mojarse y dar la cara. No contesté claro, pero no pude evitar pensar ¿Esto es un concurso de jueces o de caballos? ¿Está todo en su sitio si es preferible una nota menos fiable pero con una cabeza que cortar?

    Siguiente punto caliente, si ya tenemos una comisión de técnicos que trabaja profesionalmente sobre el manual, resultados, casuística y conflictos, entonces tendremos una auténtica comisión de concursos Morfológicos. Hasta ahora ha habido comisión que ponía sanciones bien llamadas disciplinarias. Sinceramente, desconozco la sensación por suerte, pero no creo que ningún juez o ganadero sancionado hasta la fecha, haya mejorado tras la experiencia. Mucho menos que alguno la considere justa. En cambio cada conflicto ocurrido, en su fondo no en las formas y cada resultado, si tienen mucho que aportar al manual propuesto después de las conclusiones firmes y repercusión en el reglamento, ya se retira de la actividad a quién proceda si es que no lo hace él mismo. Del mismo modo que creo que la disconformidad está desde el origen de los concursos, la diferencia es que la sociedad de hoy lo exterioriza todo con el particular estilo de cada cual y el de antaño se desahogaría tirando perdices o matando el perro que cruzase. Pienso que la información que hace a un caballo campeón o perdedor en caso de conflicto también se debe exteriorizar y comunicar. No existe mayor sanción que la verdad que pone a todo el mundo en su sitio. Es un precio justo y prefiero tener un diagnóstico profesional y oficial que un murmullo constante en pasillos, foros y paños de lágrimas.

    Esto no puede ser un fusilamiento constante de jueces hasta conseguir la presión que sube la nota o baja la del contrario. La información debe ser bidireccional, es posible que el juez no sepa o no sea honesto, pero también es posible que lo que lo ponga en el paredón sea totalmente lo contrario, honestidad, conocimiento y valentía para no dejarse influir por la presión mediática, política o de agresividad, que las hay. Poner las cartas encima de la mesa no es ir rotando los jueces según se van quemando con juzgar, es que del conflicto caballo y juez salgan potenciados o desprestigiados oficialmente los DOS, no de rositas como hasta ahora. Recuerda los tiempos de mi padre juzgando, llegaba un participante descontento y le decía:
    -Traiga usted el caballo a la pista que le voy a explicar con el micrófono las notas que le he puesto. Clase gratis, ¡pocas se dieron!


    De la condición física de los ejemplares participantes.

    Dejando los adultos que también, los ejemplares jóvenes en desarrollo incluyendo 4 años pocos ves triunfar con la condición física y estado de salud recomendable a su edad. Parece un concurso ideado por la competencia para que estropeemos los ejemplares buenos. Puede un sistema de selección arruinar el manejo de una raza, debería mejorarlo. He sentido verdadera lástima al ver ejemplares que me han llamado la atención cuando no ganaban aún, al verlos después celulíticos, multipremiados y arruinados física y mecánicamente. No son casos aislados, es común, falta criterio para proclamar a un desconocido con calidad y para desbancar a un campeón arruinado físicamente. No me extraña, con lo gratis que está el linchamiento de jueces, el par de razones que hacen falta para quedarse solo con ellas al aire.
    Esto no es un problema de los ganaderos, ellos presentan los caballos como ganan, la responsabilidad es nuestra, de los jueces y aplicación de la ficha, por valorar el volumen y dimensiones de las regiones, en vez de la calidad de las mismas. Esto afecta también al tipo racial puesto que unos caballos soportan mejor la deformación por engrasamiento que otros y no es precisamente una virtud. La raza y clase no tiene nada que hacer en este campo frente a la sangre gorda.

    No hacer nada al respecto supone continuar en esta dinámica donde un campeón en un par de años está gravemente afectado físicamente. Una modalidad que no cumple con las leyes de bienestar animal también tiene los días contados en esta época. Y a propósito de esta ley y de la celulitis entramos en otro problema sobre el que trabajar, la presentación. La presentación juega un papel fundamental hoy, no quiero decir que un mal caballo bien presentado sea ganador seguro, pero es cierto que un buen caballo mal presentado no gana seguro.

    Cuanto se ha reglamentado es exclusivamente por tiempo, uniformidad o detalles, que ya eran tan escandalosos que hacían huir de las gradas despavoridos a clientes racionales. Esto es pegar a los animales, la serreta viva y los látigos sonoros e interminablemente largos. En cambio se permite presentar con perrillo como una mula y no con filete como un caballo de silla, por ejemplo. Ayudante arreador sí o no pero todos igual. Fusta, recorridos, es cuestión de mucho trabajo porque la imagen que demos de nuestra raza va a ser esa, no el caso aparte del caballo que fue a las olimpiadas. Hay que inventar para que las bondades de la raza queden patentes en su propio escaparate. Si no las demostramos aquí, qué milongas estamos contando.

    Aquí hay mucho más, por ejemplo, la tensión del ejemplar es necesaria para sacar partido a la presentación ¿Pero dónde está el límite? Recuerdo en el 84 como Centello empezó a alegrarse y a bufar en Pineda y se convirtió en Campeón de España, no cabía en el hipódromo, D. Antonio y D. Luis Ramos, padre e hijo, lo dejaron expresarse largo, entonces se presentaba corto y alta la mano. No iba de favorito pero dijo aquí estoy yo y se quedo sólo, nadie podía dejar de mirarlo.

    El caso contrario también lo he visto muchas veces y me hizo pensar, llegar un veterinario y por manejo sedar un campeón/a y ver con espanto todas sus vergüenzas. Gato, celulitis, belfo, aplomos, dorsos y luego sedar a uno correcto que no gana, como el de la inglesa que contaba antes, lo ves dormido pero tal cual. Esto es muy largo y complejo pero para hacernos una idea, en Doma Clásica o Salto, por ejemplo, si no pones tensión al caballo, no hace el ejercicio o lo hace flojo o no lo pones en el salto, pero si te pasas de tensión falla totalmente. Aquí no, no hay un protocolo igual para todos con consecuencias en la competencia tanto para ganar como para perder. Todo está inventado en el mundo, cuestión de mirar y aprender. No reglamentarlo seguirá fomentando la industria sumergida y paralela de anabolizantes, hiperalimentación, doping, pega palos, cinchas eléctricas, utensilios de martirio... Y sus consecuencias infosuras, cojeras, flacidez, atrofias musculares, obesidad y un montón de estereotipias que hacen que el mundo ecuestre huya del caballo de morfológicos.

    Está bien que no es cuestión de control imposible, pero tener un sistema que lo fomenta no ayuda a traer a los profesionales ecuestres. Los espanta. Sólo el dinero mantiene algunos dentro pero sin pasión y mucho peor, sin repercutir en promoción del PRE. Este punto es muy difícil y necesario para exportar con éxito nuestro caballo al resto del mundo ecuestre no Latino.

    Ganar adeptos y generar mercado real es otro punto vital para la supervivencia de la modalidad; no es cierto que tal como estamos venda, se vende uno y hace invendible a 1000. Todos piensan ya que el segundo es el primero que pierde.

    Hay que mejorar los premios, cambiar los 3º 4º y 5º por otros más atractivos, descendencias, más puntuado en raza o en anatomía, mejor cabeza, mejores aplomos, segundos en movimientos... lo que interese, si lo saca el programa informático, no hay que hacer nada y es información.

    Las finales de movimientos están llenas de espectadores, no plantean un solo conflicto, cuando ninguno es indiscutible alguno dice algo pero sin llegar a nada. Son espectaculares y potencian la raza y la promocionan. Métanle 3 premios por sección en un SICAB y todos a la final de movimientos. Hoy a pesar de ser una mención que no tiene la importancia que verdaderamente debiera, hay mucha gente que participa por esta opción y muchos más lo harían si se potencia y eso si que es orgullo para la raza.

    Algo similar ocurre con la sección de castrados, hagan una sección de caballos y yeguas montados y verán las gradas y la pista llenas. Qué pinta un castrado allí a la mano, conocer a una yegua y pensar que es muy simpática o es para venderlo para criar.

    Los premios de descendencias o familias, los saca el programa sin hacer esfuerzos, es sumar ya se han puntuado en el concurso y salen, simple cuestión de reglamentar y que los participantes se inscriban. Producirá nuevos participantes y entregas de premio espectaculares y llenas de sabor ganadero como las cobras.

    La Funcionalidad, lleva desde 1.986 ejecutándose, ha conseguido erradicar aquellos caballos incapaces de galopar o caminar, suponiendo que lo que hacían pudiera considerarse trote. Hasta no hace mucho, la mejor nota de paso, trote o galope la tenían tres caballos diferentes y uno de ellos era el Campeón. Hoy no, ya se ven muchos ejemplares con calidad en los tres aires. A esta prueba se le debe también la mejora en el manejo de la raza. Para empezar, esta muy bien un psicotécnico de párvulos, pero después de 28 años ¿no hay nada mejor? ¡¡¡Demuestren su calidad los Campeones, hombre!!! Y los jueces pónganse en el centro de la pista y exijan si saben lo que están viendo, así se hace en el mundo entero, incluso en nuestros TRC. El estándar racial habla de capacidad de reunión, equilibrio y facilidad y nosotros haciendo velocípedos. La de 4 años da igual, puede quedar tal cual, sin salida, paso galope y dejar estirar el cuello, incluso puede sustituirse por ver el caballo en libertad, a esta edad en la prueba actual, el factor jinete es demasiado grande con respecto a la calidad del potro. Pero los adultos, al menos, deben dejar patente que no son una vergüenza para la Raza. La prueba actual consigue que algunos ganaderos inviertan fortunas en conseguir de un penco la movilidad que debe traer desde el principio un caballo bueno y es factible, la exigencia es mínima. Esto no hace ningún favor a la raza, el criador aficionado tiene un caballo para el Morfológico y otro contrario para su disfrute en su actividad ecuestre, ¿tiene lógica? No, pero ocurre y el bueno debería estar claro cuál es.

    El test actual es como hacer un casting de universitarios con la prueba de ingreso a párvulos ¿ganará el mejor o el que se la sepa? Agarren a todos los pilotos de fórmula 1 y los ponen a correr en cochecitos de pedales, como broma está muy bien.

    Buena demostración de calidad traerá industria ecuestre al sector, venta de semen, compradores y participantes, ahí sí vendrán los caballos que ya están funcionand
  • Fuente — ANCCE — 15/01/2015