enganche
Dice Felix Brasseur, Campeón del Mundo de Enganches, que lo más llamativo del Pura Raza Española es su capacidad de adaptación, que casi sin estar domados, siendo jóvenes, vigorosos y enteros, son fáciles de tratar y responden a las enseñanzas de manera inmediata. Con solo cinco días tirando de una rueda en el suelo, pasan a ser capaces de arrastrar un vehículo de dos ruedas, a los dos días de tirar de un coche de cuatro ruedas y seis días después emprenden camino por la carretera, sin ningún signo de protesta.

El control de las largas riendas, la seguridad y la maestría de conducir pueden ser aprendidas, pero sigue siendo un arte extremadamente difícil que el caballo de Pura Raza Española domina a la perfección. Su capacidad de tracción se basa en la función de dorso, la posibilidad de utilizar la flexibilidad de los riñones para permitir que los posteriores empujen el caballo hacia delante sin romper los corvejones.

Para todo ello se requiere el sumo entendimiento entre el conductor y sus caballos, algo que el cochero consigue a base de entrenamiento, aprovechándose de la inteligencia y la obediencia del PRE.